Hay dos máximas que se conjugan en el 14 de febrero para los ávidos comensales. La de Maupassant, «la cocina es la alquimia del amor» o «la compañía» como único elemento más importante que comer, diría Rafael Ansón. Estos románticos restaurantes en Sevilla combinan ambos principios.
Se afanan en preparar buenos festines y ofrecen espacios íntimos y visualmente memorables para disfrutar en compañía. Con motivo de San Valentín o con el noble pretexto de comer bien en cualquier momento, te sugerimos estos espacios.
Planear una cita apropiada implica cuidar los detalles, desde el menú hasta la localización, teniendo en cuenta las preferencias de cada uno. San Valentín se aproxima y puedes celebrarlo en uno de estos excelentes restaurantes románticos en Sevilla que te sugerimos para la ocasión.
De la O

De la O se consagra a la cocina de proximidad desde hace más de 8 años junto al río Guadalquivir.
Un regreso a la tradición atendiendo a los productos de temporada y apostando por una carta prácticamente gluten free. Manuel Llerena, chef y arquitecto de este oasis gastronómico, supo integrar la finura en ambas cualidades.
El resultado es un restaurante íntimo y armonioso para degustar en pareja una experiencia excelente y uno de los restaurantes más románticos de Sevilla.

Mari Ángeles Muñoz y José Antonio Barragán encabezan este proyecto afincado en Nervión en el que podrás transitar del desayuno a la merienda con las garantías del buen comer.
Un espacio cercano en el que acomodarse con aquellos a quienes quieres y donde prodigarse a festines sostenibles.
Cocina de mercado, producto de proximidad y elaboraciones que apuestan por ensalzar los guisos y platos de cuchara. La huerta y los vinos naturales son, por lo demás, otros de los protagonistas indiscutibles de La Tizná,
La cochera del abuelo

En La cochera del abuelo Sevilla se detiene bajo el embrujo de su emplazamiento. El barrio de San Lorenzo acoge este restaurante cálido que destila romanticismo en cada visita.
Un idilio con el producto de temporada y los vinos de la tierra. Entradas tan deliciosas como su versión de la gamba macerada, guisos y arroces que saben a casa y carnes y pescados ejecutados con precisión.
Un escenario intimista—lo parece, de hecho, con ese techo elevadísimo que permite ofrecer una segunda planta sobre la cocina— que huye del artificio.
La tarta de queso, otro de los grandes protagonistas de esta casa, no admite compartir, inclusive en San Valentín.

En las esferas gastronómicas Javi Abascal tiene mucho que decir. Itálica enarbola especialidades italianas con todo el gusto y carácter de la dehesa.
Dos despensas y recetarios, la italiana y la andaluza, que se abrazan con coherencia.
Así, en la segunda planta del Hotel América Abascal y su equipo ofrecen una fórmula apetitosa compendiada en una carta concisa. Y nos parece que, además, funciona a la perfección como convocatoria para San Valentín.
Ivantxu espacio bistronómico

Si el amor se mide por la honestidad, lo de Ivantxu es un flechazo a primera visita. Mucha cocina, un restaurante tradicional de los que te hacen rumiar de vuelta en casa.
La carta, si bien una oda al producto, huye de las convenciones. Ivantxu es un cocinero sin corsé y su menú degustación por San Valentín es una gran oportunidad para aproximarse a su proyecto.
140 € por pareja e incluye ostra al carbón con velouté de jamón y papada ibérica; tosta de puerro con huevo poché, espuma de queso y trufa; merluza de pinxto con patatas a la sartén y solomillo de vacuno al «Café de Paris».
Corona la experiencia un mousse de chocolate blanco con fresas y praliné de avellanas.
La cena incluye una botella de Lume, agua, refrescos o vino.
ISPAL

Cocina de vanguardia de raíces profundamente sevillanas. Así podría definirse este prestigioso restaurante distinguido con 1 Sol Repsol. Un homenaje a la cocina local con kilómetro 0 en un salón para soñar con los 5 sentidos.
La experiencia ofrece al comensal dos menús degustación por 120 y 139 €, ambos con opción de maridaje.
Tradevo

Bajo el sello de Gonzalo Jurado, en Tradevo se paladean bocados llenos de intención. Una carta sucinta que invita a compartir y donde se conjugan técnicas de alta cocina, producto de temporada y ambiente contemporáneo.
Desde sus icónicas frituras hasta aquellos platos donde dialogan el mar y la montaña.
Para la ocasión, empero, se suman a la tendencia de otros restaurantes e idean un menú especial de San Valentín.
Lo compone su sardina ahumada en pan de tomate y pimientos asados, una ensaladilla de gamba roja y alcachofa de temporada salteada con cremoso de patata y sobrasada con papapa de cerdo ibérico rustida.
Le siguen huevos de corral con chipironcitos fritos, carrillera de cerdo y acaban con un brownie. Incluye botella de vino o dos bebidas por persona y sale a 39 € por cabeza.
*Imprescindible reservar indicando menú San Valentín.
Sobretablas

La chef Camila Ferraro y el sumiller Robert Tetas son el tándem perfecto que sostiene Sobretablas, un restaurante de alto nivel en el que se respira la influencia de El Celler de Can Roca.
Varias plantas componen Sobretablas, situado en uno de los edificios para la Exposición Iberoamericana de 1929. Sin duda, uno de los restaurantes más románticos de Sevilla.
En lo que refiere al comer, conjuga parte del recetario andaluz con las técnicas de nuestros días. Una cocina de fondo con presentaciones más que apetecibles que harán las delicias de quien tenga la fortuna de degustarlas.

Hay que irse hasta Tocina, en Los Rosales, a 30 minutos de Sevilla, para darse de bruces con una de esas rara avis rurales. Juan Carlos Ochando y Elena Pérez llevan a término este proyecto de pocas mesas y mucha cocina en un pueblito pequeño que ahora brilla tanto como con los sacralizados Abantal y Cañabota.
Un restaurante pequeñito y familiar consagrado al recetario andaluz (pero no en exclusiva), donde se concretan las raíces sin descuidar la temporada y la vanguardia.
Puedes comer a la carta, que se concibe desde su calamar de potera a la carbonara o un arroz de pulpo asado con sobrasada, o entregarte a su menú degustación.
Sobre este último, al menos de momento, comes por 65 € en 13 pases y algunos platos tan memorables como su albóndiga de atún rojo, micuit y salsa strogonoff.
La Isla

Para aquellos que entienden el romanticismo como una oda a la sofisticación clásica, La Isla es un gran destino por varias razones.
Junto a una ubicación estratégica a pocos pasos de la catedral y en el corazón de El Arenal, se erige como uno de los restaurantes de producto por excelencia. Impecable servicio de mesa y una estética señorial sirven como hilo conductor para una noche sofisticada, un San Valentín de primer orden.
Aquí el lujo no es accesorio sino que se sirve en el plato a través de pescados y mariscos que rozan la perfección o su legendaria fritura.
El lugar predilecto para quienes encuentran la cumbre del comer en el mar.

Hace más de una veintena de años que emergió Tribeca, una de las apuestas creativas en términos gastronómicos en la ciudad, pero lejos de la concurrencia del centro.
Producto de temporada y, por tanto, una propuesta sólida que arraiga en una carta fresca con platos y menús renovados.
Quienes gusten los sabores tradicionales y quieran atreverse con una pequeña vuelta de tuerca encontrarán en Tribeca todo ello en un sosegado recodo de La Buhaira.
La luz tenue se deja caer sobre los manteles de hilo que dan cobijo a veladas inolvidables en este clásico de la capital.
Seis

El grupo hostelero Tu hogar fuera de casa abrió en 2017 un elegante restaurante integrado en el Hotel Inglaterra. Una propuesta que sigue las premisas de la compañía: dinamismo, tapas divertidas, buenos tragos y precios competitivos.
Por su refinada apariencia no sorprende que Seis haya sido escogido en varias ocasiones para albergar rodajes para la pequeña y la gran pantalla.
La buena noticia es que es una fantástica opción para tener una cita romántica sin renunciar a precios asequibles.
Y un último apunte para los más golosos: sus torrijas, unas de las más contundentes de la ciudad:
Kinu

Entre otras bondades, Kinu destaca por lucir un aspecto refinado, intimista, ideal para parejas que persigan una iluminación sutil y que, definitivamente, se inclinen por un buen restaurante japonés.
Esta embajada de la gastronomía nipona ofrece, además, una seductora barra omakase, que elevará la ceremonial experiencia de comer frente al Itamae.

Maria Trifulca cuenta con una de las vistas más emblemáticas de la ciudad y al hablar de restaurantes románticos en Sevilla es indudable incluir este espacio en la ecuación.
En el faro de Triana se alza un restaurante frecuentado por turistas, locales y celebridades que bien merece la pena visitar en ocasiones especiales como esta.
Un destino ideal para celebrar una cita romántica a la luz de su espectacular terraza, una de las más populares de la ciudad.
Restaurante San Fernando en el lujoso hotel Alfonso XIII

En un listado de restaurantes para deleitarnos en pareja no podía faltar uno de los emplazamientos más icónicos, románticos y exclusivos de toda la ciudad: el restaurante San Fernando, en el hotel Alfonso XIII.
El chef Brian Kevin Deagan está detrás de la cocina de este espacio que acostumbra a ofrecer cada temporada un menú inspirado en el amor. Una oportunidad única para disfrutar de una la arquitectura más espectacular de Sevilla acompañado de una cocina de primera.
Se sirve del 12 al 15 de febrero; el sábado 14 en almuerzo y cena que será, además, una velada íntima con música en directo. Tiene un precio de 79 € por persona.
Menús de San Valentín en Ovejas Negras

Uno de los grupos hosteleros más populares de Sevilla, Ovejas Negras, ha impreso un aire de San Valentín a muchos de sus restaurantes, con menús para disfrutar en pareja a lo largo de los próximos días.
Se suman a esta iniciativa Castizo, uno de nuestros favoritos en El Arenal, Casa Ozama, Mamarracha, De la cruz, Barbarita, Café Santa Cruz, Torres y García y Casa Limón.
Todos ellos tienen un precio de 75 € por pareja (salvo Casa Ozama, 97 €) y están disponibles desde el 12 hasta el 15 de febrero.
Conceptos gastronómicos diversos; interiorismos refinados, costumbristas, desenfadados o románticos y, en suma, experiencias con precios ajustados.
Zoco

Donde convergen el Vizcaíno, Fatouch y la Bicicleta se suma un nuevo personaje. Zoco lleva unos meses abiertos y es, a todas luces, el emplazamiento alternativo del momento. Tres formatos en uno y una apuesta a un tiempo sofisticada alrededor de la cocina libanesa.
Emula un mercado, por eso se llama zoco y por la misma razón hace acopio de diversos conceptos en un mismo espacio. Cafetería, brunch, tardeo y vinos, cenas que se prolongan a la luz de las velas. Luce como suena.
El espacio alimenta la complicidad; también lo hacen nuestros favoritos: el humus de mi madre o la berenjena Zoco.