Con los caracoles sucede lo mismo que con las anchoas, el queso azul o el cilantro: o las amas o las odias. Son muchos los que no llevan bien el hecho de atravesar el gaznate con algo viscoso que acostumbra a deslizarse por toda superficie. Sin embargo, hay un buen montón de personas que se deleitan con este manjar, la indiscutible tapa de la primavera: los caracoles y las cabrillas que en Sevilla se cuentan por decenas.
Amantes de los gasterópodos, estáis de suerte porque compilamos dónde tomar los mejores caracoles en Sevilla.
Cervecería Pepe Cruz ‘Casa Pepito’
Especias, ajo y hierbabuena son los elementos básicos de esta vianda primaveral.
Y en el corazón de la Macarena, los de Casa Pepito se erigen como uno de los indispensables de la hispalense. Un templo de peregrinación obligatoria cuando arranca la temporada, donde además se sirven exquisito marisco y pescado fresco.
Buena fritura y caracoles maestros en una de esas referencias de toda la vida que no hacen sino engrosar su lista de adeptos.
Tal es el éxito cosechado, que pueden servirse entre 100 y 120 kilos de caracoles por jornada.

El tremendo es bastión de la gastronomía sevillana, templo cervecero indiscutible y una de las primeras referencias que uno tiene cuando piensa en caracoles en Sevilla.
u receta de cabrillas está a la altura en cualquiera de sus dos locales, el del centro de la ciudad o el de la calle Previsión, a escasos metros de Casa Pepito. Uno puede cambiar de terraza indistintamente según la ocasión y salir satisfecho de ambas localizaciones.
Casa Remesal

Este tradicional bar de Triana es la mejor opción para todos aquellos que disfruten con unos buenos boquerones, unas ricas gambas al ajillo o unos caracoles, que si no son lo mejor de Sevilla, posiblemente lo sean de Triana. Se sirven con un punto de aliño perfecto.
Bar Elcano Los caracoles
Desplazarse hasta Heliópolis para degustar sus caracoles y cabrillas es una necesidad primaveral. La visita se completa agenciándose cualquier tapa de su carta en su amplia terraza.
El Menta
Bar Casa Ruperto

Este bar lleva años y años ofreciendo sus dos grandes especialidades: las codornices (puede ser el lugar de Sevilla donde mejor las preparen) y en veranos los caracoles y las cabrillas con salsa de tomate.
Una de sus virtudes, al tiempo que defecto, es que entran tan ligeros que te puedes tomar cinco platos de una sentada y seguir queriendo más.
La chicotá

Por si alguien no está familiarizado con la jerga de la Semana Santa, una chicotá es un tramo de camino que hacen los costaleros llevando el paso, pero también es un pequeño bar de Sevilla en el número 23 de Luis Montoto.
Cumple todos los requisitos de bar de solera y, además, preparan unos caracoles exquisitos.
Acódate a la barra y degusta sus montaditos o entrégate a la terraza, si consigues hacerte un hueco. Aunque la concurrencia no siempre denota calidad, es una lógica que no aplica a La chicotá, un clásico imperecedero.
Casa Paco Los caracoles
Sería un delito que, bautizado con este nombre, no tuviera al menos uno de los mejores caracoles de Sevilla. Cuando llega el verano es una de las mejores terrazas en las que disfrutar del sol y de su buena ración de caracoles acompañados con una cerveza.
Taberna la retama
Es un lugar muy recomendable para todos aquellos gourmets. Los chipirones en salsa verde y el foie de pato están buenísimos, pero nada tiene que envidiarles la tapa de cabrillas con almendras.
Bar El coli

En las inmediaciones del Sánchez Pizjuán, El Coli se sitúa como lugar de referencia caracolera. Aquí los caracoles únicamente se brindan cuando están buenos.
Bodega bar Umbrete
Caracoles y cabrillas deslumbran en este imprescindible próximo a la Alameda, el Arco de la Macarena o la calle Feria. Un espacio casi centenario que conserva el espíritu de los clásicos, como su serranito o esta consagrada tapa primaveral.
‘Kiki’ los caracoles
Este establecimiento se ha ganado una reputación legendaria gracias a su maestría en el arte de preparar los caracoles y las cabrillas.
Todo lo que se le pide a esta tapa: buena limpieza del producto, un caldo equilibrado y una terraza holgada con buen ambiente y ese ajetreo que define la antesala del verano.