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Cultura

10 sevillanas históricas que deberías conocer

Conmemoramos el Día Internacional de la Mujer recordando a algunas mujeres que han hecho historia

By Sevilla Secreta

10 sevillanas históricas que deberías conocer

Las mujeres ilustres de Sevilla han sido santas, artistas, reinas, nobles, heroínas o trabajadoras… Hoy queremos dedicar este articulo a estas mujeres sevillana que han perdurado en nuestra memoria. 

Santa Justa y Santa Rufina

Óleo sobre lienzo realizado por Bartolomé Esteban Murillo hacia 1666.

Justa y Rufina eran dos hermanas que vivían en la Híspalis de finales del siglo III en el actual emplazamiento del barrio de Triana. Se dedicaban a la alfarería y su generosidad era tal que los vecinos necesitados recurrían a ellas para su socorro. Eran hijas de cristianos clandestinos y fueron perseguidas, condenadas a ir a pie y descalzas hasta Sierra Morena, padeciendo torturas y vejaciones, como torturarlas con el potro o con garfios de hierro o privándolas de comida y bebida. A Justa la lanzaron a un pozo y a Rufina la decapitaron. A menudo se las representa con un león pues Diogeniano, el prefecto de la ciudad, llevó a Rufina ante un león para que la devorase, aunque este únicamente lamió sus vestiduras.

Itimad

Fue reina musulmana en el siglo XI, la época taifa sevillana y uno de sus periodos históricos de mayor esplendor. Al-Mutamid, el rey poeta, creó una corte llena de artistas, músicos y poetas en el Alcazar de Sevilla. Se enamoró de una esclava granadina: la reina Itimad. Pese al amor que se profesaban, Itimad extrañaba su tierra y la nieve que cubría las montañas de Sierra Nevada en invierno. Fue por ello que el rey mandó plantar almendros en el jardín del Alcázar de forma que, una vez florecidos, simulasen la nieve. Cuando los almorávides se hicieron con Sevilla, Al-Mutamid e Itimad tuvieron que huir a Marrakech.

María Coronel

Retrato de María Fernández Coronel pintado por Joaquín Domínguez Bécquer en 1857.

María Coronel vivió en el siglo XIV y fue noble y luego religiosa. De hecho, podría haber sido abanderada del movimiento #Metoo. Pedro I de Castilla trató de conquistarla pero, en este caso, ella se negó a satisfacer sus deseos. El rey no paró de pretenderla, acosarla y la persiguió por toda la ciudad. Doña María Coronel en plena huida se refugió en el convento de Santa Clara. Allí cuando el rey estaba a punto de atraparla, entró en la cocina y se derramó un caldero de aceite hirviendo en la cara, desfigurándose totalmente.

El rey perdió el interés y unos dicen que arrepentido le ofreció dinero y terrenos para fundar un convento; otros, que Doña María tuvo que esperar hasta la llegada de otro rey para recuperar sus bienes y donde había estado el palacio de su familia fundó un convento de clarisas. Este seria el de Santa Inés, que se encuentra en la calle sevillana que lleva su nombre.

Sorprendentemente cuando Doña María Coronel murió, su cuerpo quedó incorrupto, aún lo esta hoy, 700 años mas tarde y se puede visitar en su convento cada 2 de diciembre.

María Luisa

Retrato de la infanta Luisa Fernanda de Borbón (Palacio Real de Madrid) pintado por Federico de Madrazo y Kuntz.

Inaugurado en 1914, el Parque de María Luisa es el más famoso de la ciudad, aunque en sus comienzos formaba parte de los jardines privados del Palacio de San Telmo. El hecho de que se convirtieran en jardines públicos se lo debemos a una infanta que los donó en 1893 y que da nombre al parque. Hablamos de María Luisa Fernanda de Borbón, la esposa del duque de Montpensier, Antonio de Orleans, hijo del rey Luis Felipe de Francia. Irónicamente, la infanta María Luisa fue hija, hermana y madre de reinas, pero ella nunca pudo reinar.

Los duques de Montpensier tuvieron que abandonar Francia con la Revolución de 1848 y adquirieron, gracias al patrimonio de María Luisa, Palacio de santa Telmo donde se establecieron en 1850. Los duques encargaron al jardinero francés Andrés Lecolant que transformase las fincas en parques con caminos señoriales, pabellones, pajareras, templetes, etc. El diseño fascinó a todos los invitados de los duques.

Lo más cerca de alcanzar el poder que estuvieron los duques fue cuando su hija María de las Mercedes se casó con Alfonso XII, que había logrado recuperar el trono en 1874. Sin embargo, esta unión duró muy poco, ya que María de las Mercedes murió meses después del enlace.

Siendo viuda, en 1893 cedió parte de los jardines de San Telmo a Sevilla y falleció en el mismo palacio en 1897. En 1914 los jardines se inauguraron con el nombre que siguen conservando a día de hoy: el parque de María Luisa. En cuanto a los duques, descansan en el Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo del Escorial junto a varios de sus hijos.

Catalina de Ribera

Monumento a Catalina de Ribera en el paseo homónimo. En el azulejo del centro, un retrato de la noble andaluza. Realizado en 1921 por Manuel de la Cuesta y Ramos. Debajo, la siguiente inscripción: “A la egregia fundadora del Hospital de las Cinco Llagas Doña Catalina de Ribera y Mendoza madre amantísima de los pobres a quienes dio su corazón y sus riquezas”.

Catalina de Ribera fue una noble andaluza que vivió en pleno Renacimiento a lo largo de la segunda mitad del siglo XV. Perteneció a la acomodada casa de Ribera e hizo uso de su fortuna para mejorar la ciudad en la que vivía. Se considera fundadora la Casa de Pilatos, reformó el Palacio de Dueñas y el Hospital de las Cinco Llagas, uno de los hospitales más grandes de la Europa de la época. Fue, además, el más moderno del momento y acogió a los hombres y mujeres más desfavorecidos de la sociedad. Hoy es sede del Parlamento de Andalucía.

Leonor Dávalos y Urraca Osorio

Esta trágica leyenda comienza con unas revueltas en el año 1367 protagonizadas por Juan Alonso Pérez de Guzmán (hijo del Guzmán el Bueno), que apoyó a Enrique de Trastámara frente al rey Pedro I el Cruel. En estas revueltas fue apresada Doña Urraca Ossorio de Lara, esposa de Guzmán, por haber sido la principal instigadora contra la figura del rey y posteriormente fue condenada a muerte en la hoguera. La ejecución tuvo lugar en la Laguna de Ferias o de la Cañavería (actual Alameda de Hércules).

Cuando el aire caliente de la fogata hizo que la falda de Doña Urraca se levantara y mostrara su piel desnuda el público empezó a mofarse al ver a la condenada tal como vino al mundo. Doña Leonor Dávalos, testigo de la ejecución, no podía soportar la imagen de ver a su protectora, así que se acercó a la hoguera para cubrir sus genitales y que muriera de forma digna. Sin embargo, las llamas prendieron sus cuerpos y ambas murieron juntas.

Doña Guiomar

Placa situada donde estuvo la antigua Cárcel Real de Sevilla en el siglo XVI.

Esta mujer noble del siglo XV, descendiente de reyes, destacó por ser un alma valiente que se hizo valer por sí misma, sin necesidad de ningún hombre. La mayor parte de su vida (y de su fortuna) la dedicó a ayudar a los más desfavorecidos. Además, también aportó los fondos necesarios para la creación de obras civiles, como la restauración de la cárcel, con la que consiguió favorecer las condiciones de vida de los presos. Sus restos descansan junto a sus padres en la Catedral de Sevilla.

Luisa Roldán

Más conocida como La Roldana. Luisa era hija del gran escultor Pedro Roldán y aprendió el oficio en el taller de este. Allí conoció a Luis Antonio de los Arcos, de quien se enamoró perdidamente. Pero este amor no era aprobado por Pedro, ya que el enamorado era un artista bastante mediocre. Sin embargo, Luisa no escuchó a su padre y se casó con él. Ella continuó recibiendo trabajos debido a su gran valía como artista, hasta que Sevilla se le quedó pequeña y decidió por ello comenzar una nueva vida junto a su marido en Cádiz, donde trabajó para el cabildo municipal y el catedralicio. Más tarde La Roldanaprimera escultora española registrada, acabaría trabajando para la Corte Española.

Cecilia Böhl de Faber

Retrato de Cecilia Böhl de Faber (Museo del Romanticismo de Madrid), realizado por Valeriano Domínguez Bécquer.

Cecilia fue más conocida como Fernán Caballero. Como escritora dedicó su vida a transmitir sus ideas feministas y ecologistas; luchó por la liberación y defendió el progreso de la mujer. Los padres de Cecilia influenciaron en la educación que tuvo, ya que creció en un entorno familiar donde se valoraba la intelectualidad; sin embargo, debido al estigma de la época acerca de las mujeres que se dedicaban a las actividades intelectuales, tuvo que adoptar y asumir el seudónimo de Fernán Caballero para poder escribir sin que le afectaran las barreras sociales. Algunas de sus obras son: El alcázar de Sevilla; Cuentos, adivinanzas y refranes populares, La estrella de Vandalia.

Ana Caro Mallén

El Siglo de Oro siempre nos remite a Quevedo, Lope de Vega o Calderón de la Barca, pero pasa de puntillas por otros nombres como el de Ana Caro Mallén de Soto, también conocida como «la décima musa andaluza». Su carrera oficial arranca en 1628, cuando participó con la Relación poética de las fiestas celebradas en el convento de San Francisco en Sevilla en las fiestas que la ciudad celebrara por los mártires del Japón. Se sabe que mantenía una estrecha relación con María de Zayas, la otra gran escritora del Siglo de Oro junto a sor Juana Inés de la Cruz, y que incluso convivió con ella en Madrid. Al contrario que otras escritora, Ana recibió el elogio en vida por parte de personalidades como Juan de Matos Fragos o Luis Vélez de Guevara, quien la menciona en El diablo cojuelo con el apelativo ‘La décima musa sevillana’. Contó con el favor del Conde Duque de Olivares y hay documentos que demuestran que llegó a cobrar por su trabajo, lo cual la convierte en una de las primeras escritoras profesionales.