Lo de Manu Jara tenía que trascender y no eran pocos los que llevaban un tiempo pensando qué haría a continuación. El pastelero francés afincado en Sevilla sigue una lógica de expansión en su línea de alta pastelería insertada en el barrio de Triana con la que arrancara su imperio dulce en 2013. En esta ocasión, incorpora a su sello la Heladería Manu Jara ‘Frío Fino’, en el 83 de calle Pureza.
Hay que viajar hasta esta popularísima trianera —como una peregrinaba en los inicios de Manu Jara a por su antojadizo milhojas— para probar sus helados a los pies de Santa Ana.
En la categoría de espacios revolucionarios a la que asiste la escena gastronómica sevillana ya hay que incluir esta propuesta alrededor del mundo frío.
El espacio comprende helados, sorbetes, granizados o batidos capaces de generar simbiosis con piezas de alta pastelería y los sabores tan propios de la firma y de Sevilla.
Manu Jara ejecuta en ‘Frío Fino’ desde el oficio pastelero con las mismas virtudes de siempre: técnica, producto, memoria dulce y una forma propia de trabajar los sabores.
El Manujaldre rompe las reglas del cucurucho tradicional

No hay como Manu Jara para personificarse en sus propias creaciones. Como es natural, escapa del corsé tradicional y, junto a los clásicos cucuruchos y tarrinas, la gran genialidad dulce de ‘Frío Fino’ es el nacimiento del Manujaldre.
Elogiando uno de los clásicos de la casa, idean un hojaldre crujiente en forma de recipiente para sostener y combinar con sus helados artesanos. Locura texturizada y refrescante en las inmediaciones del verano.
Helados de torrija o palmera: 14 sabores con alma de obrador en Frío Fino
Otras de las grandes cuestiones tiene que ver con los sabores de helado que exhiben ya las vitrinas de ‘Frío Fino’. Hasta 14 recetas disponibles elaboradas de forma 100% artesanal
Ocho de los sabores serán fijos y los otros seis irán rotando en función de la temporada, la disponibilidad y la inspiración del obrador.
Entre los sabores iniciales que comprende Frío Fino se encuentran nata, caramelo y piñones, Ferrero, hojaldre y Baileys, yogur amarena, chocolate 70%, cítricos y hierbaluisa, cheesecake de zanahoria, turrón, vainilla, pistacho o coco.

Por lo demás, hay nombres que prometen desatar la adicción, como el helado de palmera de huevo o el torrija, que son puro ADN Manu Jara. En palabras del repostero:
Con la Heladería Manu Jara ‘Frío Fino’ queríamos hacer una heladería con alma de obrador. No somos nuevos en el mundo del helado: llevamos años trabajando y perfeccionando técnicas de heladería dentro de nuestro oficio, hasta sentir que tenía sentido abrir un espacio heladero propio.
Sabores como nuestra torrija, la palmera de huevo, el bombón de yema, hojaldre y Baileys o los cítricos con hierbaluisa hablan de nuestra forma de entender el dulce: partir de referencias conocidas, trabajarlas con técnica y llevarlas a un formato más fresco y cotidiano.
La oferta se completa, como decíamos, con batidos cremosos, sorbetes, granizados y cafés que podrán tomar para llevar o acodados en las mesas altas a pie de calle.
Un sabor solidario para el barrio de Triana
También queríamos que Triana estuviera muy presente, no solo porque abrimos en la calle Pureza, sino porque este barrio forma parte de nuestra historia. Por eso habrá un sabor solidario que nos permita colaborar, siempre que sea posible, con entidades trianeras. Es una forma sencilla de devolver al barrio una parte de todo lo que nos ha dado en estos años.
Así, cada cierto tiempo, un repostero reconocido, marca o personalidad de Sevilla creará un sabor especial junto a Manu Jara, cuyos beneficios irán destinados a entidades benéficas y asociaciones del propio barrio de Triana.