La fábrica de Cervezas Río Azul en el polígono Hytasa vuelve a abrir al público desde el 11 de septiembre. Tras un soft-opening , el Taproom de la calle Lana retoma su actividad con ocho grifos de elaboración propia y una carta de tapas frías pensada para maridar con cada cerveza.
El regreso responde a una decisión deliberada: durante los últimos años, Río Azul concentró sus recursos en la producción y en la distribución exterior —sus cervezas llegaron a Barcelona, Estocolmo y Zúrich— y el Taproom quedó en pausa.
«A veces resulta curioso que sea más fácil encontrar Río Azul fuera que en nuestra propia ciudad», reconoce Eloy del Río, fundador y maestro cervecero de la firma desde 2016. La reapertura busca equilibrar esa balanza y recuperar el vínculo con el barrio y con Sevilla en general.
Ocho grifos y una carta de tapas para acompañar

La barra del Taproom resume bien la amplitud de registro de Río Azul:
- The Goat (Helles Bock sin gluten)
- Bohemia (Czech Lager sin gluten)
- Hyperliquid (West Coast IPA)
- Blondie (Belgian Blonde)
- Fruit of the Loom (Smoothie Sour de frutos rojos)
- Surfing Waves (Session IPA)
- Final Form (Quadruple IPA)
- Acid Vision (Fruit Sour).
Del grifo más accesible al de mayor intensidad, los ocho se sirven a pocos metros de los fermentadores donde se elaboran. Se añade también una selección de latas de otros productores artesanales, disponibles para consumo en sala o para llevar.
La propuesta gastronómica mantiene la misma lógica de sencillez: chicharrón de Cádiz, gildas de anchoa y piparra, papas fritas con mejillones en escabeche, pimientos asados con melva, ibéricos y queso. Una carta corta, pensada para acompañar —no para protagonizar.
Eloy del Río, que puso en marcha la actual fábrica en el año 2017, explica:
“Durante este tiempo nos hemos centrado mucho en la fábrica y en llevar nuestras cervezas fuera, pero echábamos de menos volver a tener ese contacto directo con la gente del barrio y de toda Sevilla. Aquí puedes tomarte una cerveza literalmente junto al tanque donde la hemos elaborado y eso forma parte de la esencia de Río Azul”.
Una década después, el Taproom recupera lo más difícil de exportar: el origen.