Las playas del litoral andaluz están bendecidas por kilómetros de posibilidades estivales, qué duda cabe. Familiares vacaciones en Chipiona, Matalascañas o Torre del Mar, el animado ocio queer de Torremolinos y decenas de destinos que parecen sacados de una postal. De calas y playas casi vírgenes también sabe Andalucía y muy cerca de Sevilla, de hecho, se esconde una hermosa playa donde el Atlántico pertenece a quienes se atreven a caminar un poco más.
Hay que tomar la A-49 poco más de una hora para dar con Cuesta Maneli, ubicada en pleno Parque Natural de Doñana, entre Matalascañas y Mazagón. Este arenal es un secreto a voces y probablemente una de las playas más espectaculares del sur de España.
Un sendero entre pinos que conduce al mar
El viajero que busca playas vastísimas y aguas limpias encontrará aquí su edén. Pero poco más. Y es que son dos los grandes inconvenientes que presenta Cuesta Maneli, a un tiempo virtudes: su carácter virgen y aislado y su falta de servicios.
Para llegar al paraíso hay que atravesar una caminata que parte del aparcamiento oficial (tiene un precio de 3 € el día) —se sitúa en el km 38,5 de la carretera A-494—. Una pasarela de 1,3 kilómetros serpentea entre un mar de piñoneros y dunas fósiles para conducirnos al mar.
El paseo se prolonga unos 20 minutos donde el olor a pino, madera y romero se va mezclando poco a poco con la brisa salina. Y justo al final, el premio: la icónica barandilla que se asoma a una panorámica de arena infinita y agua abierta.
El Acantilado del Asperillo: un Monumento Natural único en Europa

Si la playa impresiona por su extensión y por lo virgen que se mantiene, lo que de verdad quita el hipo es la panorámica que se abre desde el mirador: el Acantilado del Asperillo.
Esta escarpadura, considerada la formación costera de su tipo más alta de Europa y declarada Monumento Natural, es en realidad una muralla viva de antiguas dunas de arena sedimentada que se extiende a lo largo de doce hectáreas.
Los materiales más antiguos de este gran hito datan de hace milenios. En concreto, 15.000 años de historia geológica. El agua de los arroyos cercanos y la fuerza del viento han modelado la pared, dibujando ondulaciones geométricas y estratos de tonos ocres, naranjas y blancos que se aprecian perfectamente desde la orilla.
Esta impresionante barrera natural escolta a la conocida Playa de Castilla, llamada así porque, tras la conquista castellana, se convirtió en la primera salida directa hacia el Atlántico por el sur de los territorios de la Corona española.
La regla de oro para proteger este refugio virgen

La desconexión está servida en Cuesta Maneli. Apenas hay cobertura, ni baños ni duchas ni tampoco restauración, se confirma como uno de los destinos favoritos para quienes se entregan al mar sin reservas.
Sombrilla y protección solar, una pequeña nevera cargada de vituallas y bebidas, palas y otros enseres veraniegos, un libro tal vez y la infinitud del mar. Además, es playa naturista alejándose un poco hacia la derecha.
El lector debe tener en cuenta que el carril cicloturista es solo accesible hasta el mirador; el descenso a la playa no está acondicionado para personas con movilidad reducida.
En añadidura, y a fin de conservar este ecosistema protegido, asegúrate de llevar contigo todos los residuos que generes para que esté espacio siga conservando su belleza y esencia.