Hay un gran restaurante mexicano en Sevilla, que es Sed de México, y hay una casa de la misma familia tan asequible que puedes atiborrarte de tacos sin límites por 16,90 €. Hablamos de Te quiero Taco, la propuesta más callejera del grupo hostelero que recién aterrizó en la Alameda de Hércules de Sevilla.
Así, ya no será preciso desplazarse hasta su ya consabido bastión en Tomares para disfrutar de su buffet libre de tacos por menos de 17 €. Tienes esta promoción o el 2×1, también popular, para afanarse con estas tortitas adictivas.
Que Carlos Molina, capitán del grupo, sigue apostando por tratar de aproximar los sabores de México a los vecinos de la hispalense. Y a cualquier hora.
El servicio arranca a las 12:30 y se prolonga de forma ininterrumpida hasta las 00:00 horas. Ideal para atraer al gran público. Tacos como aperitivo, para comer, bien en forma de merienda o tras unas copas en las inmediaciones de la Alameda. El local, pintoresco y colorido en su interior, cuenta a su vez con una holgada terraza.
Más de 20 tacos a escoger

En lo que a su carta se refiere la cosa se complica. Y es que compila hasta 20 variedades de tacos a escoger, desde los icónicos al pastor, de carnitas o cochinita pibil hasta propuestas menos habituales en taquerías en España.
Por ejemplo, el pulpo y castacán, una suerte de mar y montaña con trozos de cerdo; el resultón tikin xic con camarones, frijol, achiote, naranja agria y salsa Xnipec a base de habaneros y cebolla morada o el taco k’ée ken, elaborado con cochinillo cocinado a baja temperatura.
Entre sus recetas resuenan algunas licencias para abrazar la gastronomía mexicana y la propia, como el taco andaluz.
Te quiero taco, siguiendo la línea de sus otros negocios, es 98% libre de gluten y también comprende versiones vegetarianas con nopales.
Alambres y picante sin límite y tanques de margarita

Más allá de los tacos, si bien suena atractivo al fórmula del buffet libre, la carta compila un puñado de entrantes. Cásicos guacamole con totopos, chilaquiles, chicharrón de queso crujiente o los frijos con «veneno».
El ágape también se presta a incluir sus enchiladas, las gringas —tortillas de harina rellenas de carne y queso fundido— o los alambres. Sobre estos últimos: la carne atravesada por una aguja y asada así, como en las calles de México, después troceada y dispuestas sobre tortas de maíz para comer con las manos.
Y dos cumplidos indispensables que realzan este resultón proyecto en la Alameda: el picante lo dispone el cliente, con salsas aparte y distintos niveles; y ofrecen tanques de margarita (con capacidad para alojar unas 6 copas), perfectos para enchilarse de una.