Los pollos asados tienen algo de revolucionario en el modo en que convocan, en Sevilla y otras ciudades, ese ritual dominical que es olvidarse de cocinar y compartir una vianda tan sencilla como sabrosa. Incluso superado el fin de semana, pocas excusas son precisas para acercarse al asador de proximidad y encargar un pollo a l’ast o al carbón.
En los días de bulla, no sorprende la concurrencia. Son el mejor certificado de calidad, no obstante, esos locales cuyas colas doblan la esquina incluso entre semana. Por ello, hemos acudido a un puñado de pollerías en jornadas donde se esperan menos clientes para comprobar dónde se sirven los mejores pollos de Sevilla.
Y en este periplo comprobamos algo más. Las casas de comida con el pollo en el centro de la ecuación terminan por convertirse en animados lugares de encuentro en los barrios. Equipos y familias entusiastas que enarbolan el noble arte de cocinar para compartir. Sin grandes florituras y altas dosis de sabor.
Aquí compilamos nuestros favoritos. Negocios de comida casera para llevar, tradicionales asadores y al carbón para esos días en los que, indefectiblemente, toca pollo.
*El precio que figura en cada apartado es el del pollo entero con patatas.
Asador La fama

Donde confluyen Rochelambert y Cerro Amate se respira puro barrio. El trajín del mercado todavía, las primeras cervezas del mediodía y la innegable concurrencia de La fama.
Este asador hace honor a su nombre y es toda una institución en esta zona de Sevilla: pollos asados clásicos a muy buen precio con la jugosidad que se le demanda a esta comida de domingo. Visitamos este espacio un miércoles hacia las 15:00 de la tarde y una buena cantidad de clientes se arremolinaban para recoger su comanda.
El medio pollo sale a 6 €, 14 € el pollo entero con patatas medianas.
Ofrecen en su nevera un surtido de dulces y tartas de queso en formato tarrina para poner un broche dulce a este manjar opíparo.
Asador al carbón Oliveira

El Cerro del Águila puede presumir de alojar en su callejero algunos de los mejores bares de Sevilla. Uno puede entregarse a una ruta gastronómica de primera sin despeinarse y sin salir prácticamente de Afán de Ribera.
Es precisamente en esta pintoresca vía donde se encuentran la taberna Almazara, el bar Andrés, la panadería Pepi o el Asador Oliveira, posiblemente el mejor pollo asado de Sevilla.
Un auténtico templo de la cocina de barrio, donde la sencillez se eleva a la categoría de arte. Sus pollos son famosos en toda Sevilla por ese punto exacto de asado que logra una piel crujiente y dorada, escondiendo una carne que destaca por su jugosidad extrema.
El servicio es toda amabilidad, elogiando lo propio como solo pueden hacer quienes están de acuerdo con la calidad que sirven.
Las salsas son uno de sus mayores reclamos. La clásica del pollo, limón, ajo o picante, combinables y brutales para darle el toque definitivo a tu pollo. Las papas se quedan cortas, prepárense los estómagos insaciables para una digestión larga; no pararán de mojar sopas.
Pizzería Leone

Lo último que esperas de un negocio con un 3,6 en Google y de nombre Pizzería Leone es que se brinden uno de los mejores pollos que se han probado a propósito de este artículo.
Que los pollos sean exuberantes es un punto. Pero que la salsa sea de podio, las patatas naturales y grandotas e incluyan panes, al más puro estilo de Alcalá y terminados en el horno, es del todo inesperado y celebratorio.
Hay más sorpresas: los chicharrones. Trozos parejos en tamaño, cantidad de grasa y crocante, con un adobo estándar con predominancia del ajo y el orégano que hacen de estos bocados elevadísimos antojos.
Insistimos: hay que acercarse a Pizzería Leone y comprobar de primera mano el nivel de adicción y entender
Míster pollo

Los asadores de pollo, en Sevilla y en cualquier otra parte, no rezuman ínfulas de nada; acaso esbozan el mediodía del domingo con sus encargos y largas colas. Míster Pollo luce hoy un poco menos vistoso, a la luz de las tediosas obras en Ronda Urbana Norte y, empero, en Pino Montano todos señalan Míster Pollo como el lugar al que acudir.
Sevilla apadrinó al extremeño detrás de este proyecto al que lleva prodigándose más de dos décadas. Pollos y salsas caseras sin trampa ni cartón. Es de agradecer, además, que aquí se sirvan las patatas fritas naturales. Bien de sal para acompañar sus pollos.
Abundancia y sabor tradicional. Las patatas salen a 2,90 € y el pollo solo a 12 €, la combinación de ambos —por lo demás, esencial— resulta en 14 competitivos euros.
Ofrecen distintas salsas: alioli, mayonesa o gaucha; también tartas de queso y otros postres para poner el broche final al festín del mediodía.
Chicken BBQ

Hay dos asuntos que avanzar cuando hablamos de Chicken BBQ: son los pollos al carbón más caros de este compilado, posiblemente también entre los más deliciosos.
Originales de Senegal y Nicaragua, la pareja que regenta este local en las postrimerías (o al principio, según se mire) de Carretera de Carmona despide cercanía y buen rollo a borbotones. Indicativo de que, al menos, hay cariño en lo que hacen.
Otra prueba de éxito son el aspecto sugerente de sus salsas (limón, pollo y picante) y el crepitar del fuego sobre los pollos tras el mostrador.
Los de Chicken BBQ son, en efecto, al carbón y conservan la jugosidad incluso en piezas más complejas como las pechugas. Aunque las patatas vienen sazonadas y se prestan a jugar con las salsas, el arroz perfumado es otra buena alternativa como guarnición.
Asador de pollos La Estrella
Triana, que proclama su idiosincrasia y encantos sin ceder radicalmente al envite del turismo, puede presumir de contar en su vía principal con una pollería. Una ‘rara avis’, encontrar asadores en calles céntricas si bien no extraña que La Estrella se conserve incólume con el paso de los años.
Uno de los asadores más populares y concurridos de Sevilla. Ofrecen tortillas de patata, ensaladillas y pollos asados (también sin gluten) de esos que saben a tradición.
La historia no tiene más: si te pilla en esta orilla del río, es menester probar los de esta casa consagrada.
Camino de casa

Hay que escapar un poco del radar de la Macarena más pretenciosa para volver a encontrarse con lo que siempre estuvo ahí. Así Camino de casa. Un lugar de los de toda la vida que no está de más conocer, aunque no te pille de paso.
Bien porque se antojen unos churros de papa o unas porras crujientes (tienen bastante fama si uno bucea en los comentarios de Internet) o cuando el mediodía invita a probar el enésimo pollo asado.
La atención destila familiaridad: la mujer que regenta este negocio nos da la bienvenida con unos botellines en lo que esperamos el pedido y una ya tiene claro que regresará.
Las patatas son naturales; parece obvio pero es casi un lujo reclamarlas en algunos lugares. Los pollos podrían estar un poco más jugosos pero el jugo que los riega está delicioso. Ofrecen salsas adicionales, picos y otros alimentos preparados.