Cuando hablamos de brasa es pertinente esclarecer que la parrilla no implica necesaria o exclusivamente carne. El fuego, como único ingrediente imprescindible, aviva el paladar imprimiendo su huella en los alimentos. Y en el cometido de no guardar el secreto a casi nada presentamos este bastión del humo. Se llama Anónimo: comida rica, con inspiración internacional, alrededor de la lumbre sin trampa ni cartón.
Y su ubicación no desmerece, ese Aljarafe donde la hostelería halló una potencial posibilidad de crecimiento, habida cuenta de la cantidad de vecinos que establecieron aquí sus hogares.
Se encuentra junto a la concurrida Avenida de las Civilizaciones, una zona llena de vida donde Anónimo tiene mucho que decir.
El local, amplísimo y segmentado en dos partes, ofrece grandes ventanales y una suculenta terraza para las noches estivales. Y en su cocina, una mirada contemporánea a las posibilidades del fuego y un elogio a los agricultores, transportistas y a todo el entramado que hace posible que un plato exista, que la gastronomía se celebre.
Anónimo: fuego, producto y artesanía

Su carta explora las posibilidades de la llama, como su croissant carbón o su seductora selección de carnes, sin descuidar una buena cantidad de platos refrescantes. Pedro Valenzuela y Estefanía Ramos regentan este espacio, con el chef Andrea Mylonas al frente de la cocina.
Relativa a esta última, uno se puede encontrar con tiraditos, un pulpo anticuchero a la brasa, chorizo criollo, torreznos; también propuestas de la huerta ―anticipábamos, no todo es la carne―, y una apetente repertorio de cortes y pescados a la brasa. Costillar, entraña o picaña de Angus para homenajearse como es debido.
Además, aportan un aire desenfadado a los fines de semana con su carta de pizzas y el menú degustación que han diseñado para compendiar toda su experiencia, ajustadísimo de precio y que merece mucho la pena probar.
Un vistazo general a su esencia y muchas ganas de regresar. Estos son 7 de sus platos más icónicos que integran la degustación, disponible a partir de septiembre (menú bajo reserva previa, 854 99 26 45).
Un menú que es pura brasa por menos de 40 €

La fórmula del menú arranca con un apetente tartar de vieira a la brasa sobre base de crema de guisantes, regado con leche de tigre de espárragos.
Un segundo pase fresco y sensacional es su tiradito nikkei de atún, leche de tigre con ponzu, rocoto y choclos, cuyas notas tostadas ya anticipan la brasa. Que si no sorprenden los ingredientes sí lo hace el juego de sabores y aromas, ácidos y texturas, que siguen abriendo de par en par el paladar.
El fuego, como hilo conductor de la experiencia, empiezan a dejarse notar en uno de sus emblemas: el croissant «carbón», una pieza de pequeño formato rellena de carbonara líquida y guanciale y coronado con velo de papada ibérica. Suena tan bien como sabe y trae consigo el recuerdo de la brasa.
En el cenit de la comida se sirve el aguacate a la brasa. En este caso lo sirven junto a un cremoso de mango y sobre un crumble de avellana y nido de kataifi.
El plato sorprende, no obstante, por el helado de parmesano que guarda en su interior y que aporta notas salinas y a frutos secos que quedan increíbles con el sello de la brasa en el aguacate. Era un avance aquello de que no hacía falta carne para hablar de brasa.

Platos vivos, elaborados en casa
Le sigue la tortilla de Andrea, elaborada en varias texturas. Patata en cubos, cebolla pochada, todo bañado con yema de huevo líquida y bizcocho salado de pan. Uno de los pases más melosos de la comida, el penúltimo de los salados.
Cierra el lomo de wagyu o bien la entraña de angus, un corte extraordinario que en Anónimo cocinan con la pericia del oficio. Al punto exacto, jugosa, casi mantequilla, perfecta para encauzar la partida dulce, su torrija-donut flambeada. La riegan con Baileys y acompañan con helado casero de vainilla y pistachos.
Si vienes, ten en cuenta que el menú se salda en 38 € sin bebidas e integra la filosofía de Anónimo: cocina al fuego, la importancia que el producto merece y platos vivos, elaborados en casa desde los panes hasta los postres.
Los platos que componen el menú, salvo la vieira y el principal (un corte de carne para cada dos personas), están pensados para compartir.
Música en directo y pizzas los fines de semana en Anónimo

Somos artesanos porque respectamos el producto, lo transformamos con cuidado y lo presentamos sin artificios. Trabajamos con cortes poco habituales, verduras que sorprenden y recetas que viajan sin perder su raíz.
La parrilla y el horno Josper son un espectáculo. Unas instalaciones, en definitiva, tan afinadas como los ingredientes por los que apuestan y el mimo con el que elaboran su propuesta.
Con todo, Anónimo organiza eventos temáticos y cenas con actuaciones musicales en directo dos jueves al mes.
Abre de miércoles a sábado de 13:30 a 16:30 horas, de 21:00 a 21:30 horas. Domingos en servicio de comidas (13:30 a 16:30); lunes y martes cerrado.