Sevilla atesora cantidad de vestigios romanos, islámicos y cristianos que dan buena cuenta de la riqueza patrimonial de la ciudad; también de la provincia. Así lo constatan, por ejemplo, la calle San Pedro de Osuna, las ciudades de Itálica y Munigua o iglesias tan singulares como San María la Blanca. Además, más allá de lo eminentemente conocido, todavía existen lugares que escapan a la popularidad y están llenos de historia como el enclave arqueológico de Gandul.
Hay que seguir la pista de este territorio que custodia los secretos de las primeras civilizaciones de Andalucía y cuyo pan de artesano fue leyenda en el Siglo de Oro.
Gandul se encuentra a tan solo media hora de Sevilla, el asentamiento más antiguo de la provincia, en la estratégica elevación de Los Alcores. Cerca de Alcalá de Guadaíra, este espacio se remonta al Calcolítico (Edad del Cobre), entre el 3.000 y el 2.500 a.C.
Si bien Híspalis empezó a tomar forma en torno al año 1.000 a.C, en Gandul ya existía una comunidad mil años antes. Hoy quedan restos de una de las necrópolis megalíticas más fascinantes de España. Dólmenes, tumbas colectivas y cuevas artificiales que son auténticas ventanas a la prehistoria peninsular.

El pan de Gandul que cautivó a Cervantes
El legado de Gandul cruzó los siglos hasta llegar al Siglo de Oro, ganándose un hueco en la literatura universal.
La excelencia de su trigo y sus hornos era tal que el mismísimo Miguel de Cervantes cayó rendido a sus encantos.
En su célebre novela Rinconete y Cortadillo, Cervantes menciona las “hogazas blanquísimas de Gandul”, elevando este producto a la categoría de mito.
De hecho, la tradición panadera de la zona es tan fuerte que los habitantes de la vecina Alcalá de Guadaíra aún conservan con orgullo el gentilicio popular de “panaderos” y las consabidas rutas para conocer sus molinos.
No fue el único autor, empero, que ensalzó sus virtudes. Así Lope de Vega en Los Vargas de Castilla:
Alcaparrón como el puño,
Aceitunas como el cuerpo…
Pan de Gandul de mi vida,
Roscas de Utrera del cielo.
Gandul figura en otros textos de la época, como El Rey Don Pedro en Madrid cuya autoría se discute entre Lope o Tirso de Molina; La vida en la galera de Matheo Briçuela o en Céfalo y Pocris de Calderón de las Barca.
¿Qué se puede ver en Gandul?
Aunque hoy es un enclave despoblado, todavía se adivinan algunas de sus joyas.
Por un lado, la Necrópolis Dolménica de Los Alcores y los restos de una antigua ciudad ibero-romana de Irippo.
Asimismo, de la antigua villa se conservan algunos edificios. A saber: la iglesia de San Juan Evangelista de los siglos XVI-XVI, el palacio de los Marqueses de Gandul o la Casa del Concejo, del XVIII.
Además, si se quiere, próximos quedan el Castillo de Marchenilla o los senderos y paisajes verdes en el entorno de la ribera del Guadaíra.