A menos de una hora de la capital hispalense, donde aparecen con timidez los primeros bosquejos de Sierra Morena, Sevilla esconde un singular paisaje minero presidido por el Lago Azul de la provincia.
Lago del Mirador, también Lago de San Fernando, ofrece una imagen única del entorno de Villanueva del Río y Minas. No hace falta recorrer más que 40 kilómetros y menos de una hora desde Sevilla para darse de bruces con este contraste cromático: las aguas azul turquesa del lago entre vegetación salvaje mezclada con tonos cobrizos.
Lo que hace tan especial este enclave, más allá de su particular belleza, es su formación. El Lago Azul es fruto de la mano del hombre. Hacia los años 80 este terreno fue una mina de carbón a cielo abierto con casi 50 metros de profundidad.
Al cesar la actividad, el afloramiento de la capa freática inundó la excavación, creando este lago de aguas cristalinas.
Actualmente se encuentra en una zona privada de acceso restringido y el baño no está permitido, pero sigue siendo un punto de interés visual único y escenario de entrenamientos especializados de la UME.
Munigua: la ciudad romana desconocida de la provincia de Sevilla

Un enclave que sí se puede visitar y se encuentra a tan solo siete kilómetros del lago es el Yacimiento Arqueológico de Mulva-Munigua.
La considerada mayor productora de hierro de la Bética romano es posiblemente uno de los vestigios romanos de la provincia de Sevilla más desconocidos.
El yacimiento permite la visita al Santuario de las Terrazas, un impresionante templo dedicado a Fortuna y Hércules que corona la «Colina Sagrada» así como pasear por los restos de su foro, la basílica, las termas y sus murallas.
Tras el agotamiento del mineral y un terremoto en el siglo IV d.C., la ciudad fue abandonada, quedando congelada en el tiempo hasta hoy.
Puede visitarse de forma gratuita de miércoles a domingo en horario de 10:00 a 14:00 horas.