La AP-4 como pasaporte directo al oasis cada verano consigue sorprendernos con nuevos destinos paradisíacos. Y aunque Cádiz comprenda playas señeras y otros parajes vírgenes, seamos honestos, empiezan a ser menos los rincones sorpresivos del litoral gaditano. Pero este es uno de ellos. Resguardado entre dunas y pinares, la Cala del Mirlo es, posiblemente, el secreto mejor guardado de Tarifa.
Un rincón salvaje a salvo de la masificación
Ni Bolonia ni Tarifa. Ubicada en el idílico entorno de Punta Paloma, justo entre las famosas playas de Valdevaqueros y los acantilados de la zona, la Cala del Mirlo es una anomalía maravillosa y de ella se han eco las redes sociales.
Un paraje prácticamente virgen de arena fina y dorada cuya fisionomía funciona como refugio ideal para los días de levante. El espacio queda protegido por una imponente pared de piedra natural y su entorno pueden encontrarse otras pequeñas calas.
Y en lo que respecta a sus aguas cristalinas ofrecen una solución ideal para los amantes del snorkel. Naturaleza en estado puro que no entiende de duchas, socorristas o chiringuitos. Por tanto, es esencial llevar agua o alimentos y mantener este edén intacto tras tu visita.
Cómo llegar a la Cala del Mirlo
Si este rincón ha conseguido mantenerse a salvo de las masas es, precisamente, porque Google Maps no te lo va a poner tan fácil.
- En primer lugar hay que poner rumbo a Punta Paloma, a unas 2 horas de Sevilla. Conduce en dirección Tarifa y toma el desvío hacia Punta Paloma. Entretanto, la carretera irá regalando al viajero unas visitas espectaculares del Estrecho.
- Un punto de referencia para aparcar tu coche son las inmediaciones del restaurante El Mirlo.
- Desde el borde de la zona del restaurante arranca un sendero peatonal que desciende hasta la costa. La caminata se prolonga en torno a los 20 minutos entre vegetación autóctona ydunas.
El sendero se abre finalmente para descubrir esta cala solitaria e indómita.