Casco histórico, buenas tapas y precios razonables es una conjugación triple que escasea en Sevilla. Malandro es uno de esos escenarios capaces de aunar estos tres campos semánticos con el valor añadido de ser un restaurante que hará las delicias de los estetas.
Frente a la Real Maestranza de Caballería se plantea como una alternativa al noble de arte de tapear en un entorno más cuidado. Una carta señorial restaurada que permite deleitarse en su bar informal o en los salones de las plantas superiores: total, casi 800 metros cuadrados de gastronomía.
En su bar, la carta se prodiga a los clásicos andaluces, a las chacinas, las conservas y las salmueras. Y, ojo, un amplísimo contenido en frituras, mini bocadillos, tapas señeras y guisoteo en pequeño formato, para compartir mucho y acudir en pareja o con holgados grupos de amigos. La bodega, para quienes gustan de entregarse al yantar y al beber, hace acopio ya de 200 referencias.
El interiorismo lleva la firma de Pablo Roig y del artista sevillano Jaime Abaurre.
Abacería, guisos y bocados de barra
La carta mantiene un peso importante de abacería y alacena: ibéricos 100% bellota DOP Jabugo, quesos, laterío y salazones de HERPAC IGP Barbate. Que no falten desfiles de gildas, anchoas, mejillones, navajas, sardinillas, mojama, huevas o ijada de atún.

Entre las novedades de cocina figuran los huevos fritos con patatas y atún con tomate, con huevos de Cobardes y Gallinas y patatas hechas en casa, y las pochas con langostinos y almejas, que se suman a las espinacas con garbanzos.
Impepinables son su icónico bikini de jamón asado, queso Comté y trufa o la tortilla vaga de gambas al ajillo y sobrasada.
También hay lomitos de corvina con salsa de manzanilla, rabo de toro desmigado en timbal con polenta frita y zanahoria baby a la parrilla, y solomillo al whisky de cerdo ibérico de bellota de Tartessos, marcado a la brasa.
Los bocados de barra pasan por la parrilla de carbón. Destacan el mollete de pringá andaluza, el de chicharrón con queso payoyo y el de gambas con alioli de ajo negro y ralladura de lima.

Fuera de carta, el equipo cocinará según el producto de cada momento, con pescados fritos como el pargo y guisos de temporada, sobre todo en otoño e invierno.
Vinos internacionales y coctelería
La bodega crece con más vino internacional: una selección de Burdeos, nuevas etiquetas de Borgoña y Piamonte y un Supertoscano. Del desarrollo de la bodega se encargará el sumiller David Ramos, que también quiere acercar el vino al tapeo más informal.
La carta de cócteles va de los aperitivos y clásicos, como Americano, Negroni, Dry Martini o distintos Spritz, a Paloma, Spicy Margarita, Pisco Sour, Espresso Martini, Whisky Sour u Old Fashioned, con opciones sin alcohol.
Tardeos y noches de música
Los tardeos llevan música al bar y es que los jueves por la noche, el plan cambia a piano, jazz, soul y bossa nova. Música en directo para acompañar veladas que saben a lo de siempre, tal vez con un twist, y un ticket medio que difícilmente supera los 35 €.
Malandro ocupa tres plantas con tres espacios distintos: el bar, un asador contemporáneo y una azotea. Tras un año de andadura, ha recibido a más de 54.000 comensales.