Ni que decir tiene que Sevilla es una de las ciudades más llanas del país, con algunas salvedades fáciles de sortear como la elevación de Santa Justa o la calle que nos ocupa y que lleva nombre de desnivel: la Cuesta del Rosario. Situada en el casco antiguo, es mucho más que un nexo de unión entre la Plaza del Salvador, la Alfalfa y la Pescadería. Se trata de un vestigio vivo de la evolución urbanística de Sevilla cuyo nombre y fisionomía esconden siglos de historia.
Cuesta del Rosario: origen de su nombre y su «única» pendiente
Según el cronista del siglo XIX Félix González de León, el nombre de la calle proviene de un antiguo retablo dedicado a la Virgen del Rosario. Así lo recoge la obra Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de esta ciudad de Sevilla (puede consultarse aquí).
El nombre del Rosario lo toma por un antiquísimo retablo, que sobre un arco por donde se pasa, forma una capilla en que se venera una hermosa imagen de talla, de nuestra señora del Rosario.
En el mismo texto del escritor decimonónico se aprecia este entorno como una anomalía geográfica. González de León destacaba que esta era la única calle auténticamente «en cuesta» de Sevilla, ya que el resto de las inclinaciones de la zona eran tan leves que resultaban casi imperceptibles al caminante.
Está situada en el cuartel B. y en la parroquia del Salvador. Se llama cuesta porque lo es y bastante agria y la única que hay en esta ciudad.
Resulta interesante destacar que otrora, antes de los ensanches de finales del siglo XIX y principios del XX, la Cuesta del Rosario era tan estrecha que en su parte más alta apenas cabía una persona.
Tan angosta, que por lo alto de ella apenas cabe una sola persona. Toma varias vueltas, siempre subiendo tan empinada que en su inmediación son escalones los que se suben. Sus casas son pobrísimas y raras, porque à unas se bajan para entrar muchos escalones, y en otras se suben; otros à penas cabe por sus puertas un muchacho, al fin todo es raro
De la Híspalis romana a la Semana Santa
La importancia de este enclave no es insustancial. Sus raíces se hunden en la Antigüedad, pues en este entorno se situaba el foro romano de la antigua Híspalis. Conocida también históricamente como «la Costanilla», la calle ha sido testigo mudo de la transformación de la ciudad desde su fundación.
Hoy en día, la Cuesta del Rosario ha perdido su angostura pero ha ganado protagonismo social y religioso. Es un punto clave en la Semana Santa de Sevilla, donde numerosas cofradías ponen a prueba la pericia de sus costaleros al salvar el desnivel. Forma parte del itinerario de glorias y, ocasionalmente, del Corpus Christi catedralicio.