Alberto Chicote viajó a Sevilla a propósito de su programa Batalla de Restaurantes, en el que cuatro negocios hosteleros de la hispalense se disputaron la distinción de elaborar mejores tapas (y un suculento premio de 10.000 €).
Para la ocasión, visitó cuatro restaurantes junto a sus propietarios o cocineros: Deleite, Benavente, Pan y Circo y La Antigua Abacería de San Lorenzo.
El mecanismo es sencillo. Los cinco comensales, incluyendo a Chicote, degustan una selección de tapas y postres y, al final del servicio puntúan por categorías. A saber: espacio, cocina, comida, servicio y precio. De la media se desprende el orden de este ranking que varía sustancialmente cuando, al final del programa, Chicote desvela sus propias puntuaciones.
¿Cómo es el ganador de Batalla de restaurantes en Sevilla?
A esta edición de Batalla de restaurantes se presentaron Deleite, un amplísimo local en Eduardo Dato; Benavente, el gastrobar de Antonio Fernández; Pan y Circo, la galería gastronómica de Kike Domínguez y Cristina Galeote y La Antigua Abacería de San Lorenzo, que actualmente regenta Alejandra Respaldiza.
Al final de un programa no exento de tensiones entre los propietarios, Deleite salió vencedor, llevándose la nota más alta por parte de sus compañeros hosteleros; también en lo que respecta a Chicote.
Según el reputado cocinero, «se presenta como un restaurante moderno con una decoración actual y una oferta gastronómica puesta al día, pero en realidad nada destaca ni se presenta como propio».
Asimismo, subrayaba que «los platos cumplen en la mesa. La mejor cocina que he encontrado en ‘Batalla de Restaurantes’ debería dar para mucho más».
Los otros participantes
Benavente Gastrobar ocupó la segunda posición, que en palabras de Chicote «ofrece una gastronomía única, pero necesita ampliar conocimientos y recetas».
Pan y Circo, se lleva el tercer puesto: «Algunos platos convencen y otros pasan por la mesa sin emocionar. Convendría asentar los platos que funcionan y refinar los que chirrían».
Por último, la Antigua Abacería de San Lorenzo se sitúa al final de la clasificación. «Es parte de la historia de Sevilla, pero a día de hoy necesita una puesta al día tanto de sus instalaciones como en su recetario. Hay que conservar el alma de su historia, pero es un lugar que merece una puesta a punto ya».