El idilio de los sevillanos con el Algarve portugués no puede sorprender a nadie, habida cuenta de la proximidad con la hispalense y la sustancial diferencia de precios frente a los prohibitivos de la capital. Así, el éxodo a sus playas y pueblecitos es una lógica persistente cada verano ante lo que cabe preguntarse si acaso no será un destino ideal para quienes buscan una jubilación tranquila.
Lejos del ruido y el ritmo de Sevilla, pero a poco más de hora y media de distancia, Vila Real de Santo António se antoja el nuevo «El Dorado» para los futuros jubilados. Un espacio donde retirarse a vivir la edad de oro.
Mientras que zonas como Vilamoura o Lagos se han blindado con precios imposibles, apenas hay que cruzar el Guadiana para darse de bruces con un pintoresco pueblecito frente al mar.
Con un coste de vida exponencialmente más bajo, y sin necesidad de alejarse demasiado de hijos y nietos, también es la alternativa (y excusa) perfecta para que el mar sea una estampa perentoria.
¿Cuándo cuesta alquilar un piso en Vila Real de Santo António?
Si bien la revista Forbes reconoció la región del Algarve, en la costa sur de Portugal, como la «opción más asequible de Europa para los jubilados«, no todos sus municipios destilan la misma sensación de sosiego ni los mismos precios.
Y es por eso que uno de los grandes atractivos de Vila Real es que todavía es posible encontrar propiedades a precios sensatos.

Un clima templado, Ayamonte a tiro de piedra, una vida animada, playas paradisíacas en las inmediaciones y pisos en alquiler por 600 € al mes.
Eso sí, para adquirir una vivienda hay que ponerse menos quisquillosos, con propuestas en torno a los 200.000 €.
Un remanso de tranquilidad (y sin cuestas)
Diseñada por el Marqués de Pombal a semejanza del centro de Lisboa tras el terremoto de 1755, Vila Real es una delicia urbanística.
El corazón de la villa es la Praça Marquês de Pombal, pavimentada con la clásica calzada portuguesa y repleta de cafés donde entregarse a los pasteles de nata, negocios de telas y toallas y restaurantes.
El tiempo se detiene en sus callejas, en la belleza de su paseo marítimo, con playas próximas para una jornada de sol.
La mejor de las noticias para los retirados, además, es que se trata de una localidad completamente llana. Cómoda para pasear y olvidarse del coche.
Gastronomía y estilo de vida
A las bondades mentadas hay que sumar una de las virtudes indisociables al Algarve: la gastronomía. Especialmente en lo relativo al bacalhau à bras o bacalao dorado tan propio de esta región o sus suculentas cataplanas.
Terrazas que rezuman pescado a la brasa, los icónicos pollos al carbón portugueses son solo algunas de las razones para quedarse a degustar su producto.
Y en añadidura, Portugal es a un tiempo uno d elos países más seguros del mundo y no precisas tomar ningún avión.