Las mejores ideas, a menudo, surgen de la necesidad. En la nave del corralón de Tejares, en el número 11 de esta calle trianera, se fraguó un interesante proyecto alrededor de la madera. El desmantelamiento del corralón obligó a este puñado de artesanos a buscar otro espacio donde validar su apuesta. Así fue como T11 se estableció en este rincón mágico que han tenido a bien poner en valor: la antigua Fábrica de Sombreros de Sevilla.
En este inmueble decimonónico hoy se respira serrín y creación colectiva, pues en su interior anidan diversos proyectos, entre los que despunta el que nos ocupa.
T11 redefine el concepto de taller y concibe sus dos naves como un espacio creativo «por y para las artesanías de la madera».
Así, merodear por la vetusta fábrica es darse de bruces con un puñado de carpinteros afanados en su tarea, aunque también disponen de coworking y un aula polivalente, abierta para impartir clases o realizar proyecciones.
Un ecosistema contra la gentrificación en la antigua Fábrica de Sombreros de Sevilla

Lejos de ser un espacio desvencijado —todo y que hay metros suficientes para que otras propuestas tengan cabida—, la fábrica de la calle Heliotropo despide la memoria de lo que fue y un futuro por escribir, con suerte, en esta misma localización.
Tras el cese de su actividad original, este espacio ha evitado la gentrificación convirtiéndose en un ecosistema cultural diverso y abierto al barrio.
Bajo sus techos altos y ventanales industriales, conviven artistas plásticos, Sevilla Swing Dance o el colectivo T11.
Esta coexistencia genera un flujo constante de ideas donde el pasado fabril de la ciudad abraza las nuevas formas de producción sostenible.
«El modelo, espacial y de gestión, es el que facilita que pueda darse una industria primaria como la de la madera en pleno casco histórico de Sevilla pese a la presión inmobiliaria derivada de la turistificación.»
T11, infraestructura compartida: el refugio del artesano

T11 funciona como una infraestructura compartida, un taller de carpintería que dispone de algo más de 300 metros cuadrados con espacio para maquinaria estacionaria de uso cooperativo y bancos de trabajo para particulares.
Recursos colectivos para diversos proyectos de carpintería y ebanistería, tallistas, restauradores, diseñadores,… tienen aquí su refugio y espacio de trabajo.
«T11 sirve para reclamar que este valor acumulado en más de cien años también puede revertir en proyectos que aúnen el apoyo a las artesanías locales, que complementen los servicios que el barrio ofrece a sus vecinos y que sean capaces de convivir con la Sevilla contemporánea.»
En paralelo, proponen un Curso de Diseño y Fabricación de Muebles anual para quienes quieran profundizar en el trabajo de la madera.
Apuntan en su web «desde el boceto y el diseño técnico hasta la fabricación real del mobiliario. Es el lugar donde el serrín y el diseño industrial se dan la mano.»

Lo que hace que T11 sea un referente no es solo lo que producen, sino cómo se organizan. El proyecto nace de la necesidad de profesionales independientes de acceder a infraestructuras de alto nivel sin los costes prohibitivos de un taller privado individual.
El cuidado del recurso común, la gestión y el mantenimiento de las máquinas, la seguridad y la limpieza de forma asamblearia; el fomento de la economía circular, aprovechamiento de materiales y colaboración con proyectos transversales son algunas de las claves de T11.
Resistencia artesana en el centro histórico
Al situarse en la Antigua Fábrica de Sombreros, este colectivo de artesanos consigue casi una quimera en las grandes ciudades: mantener la producción material en el centro histórico.
Cabe preguntarse, a la luz de la suerte que han corrido sus vecinos corralones, si les permitirán resistir en la Fábrica de Sombreros. Aquí, en el corazón de la ciudad, donde reivindican tiempo y oficio, recordándonos que Sevilla también puede ser bastión de artesanía en inmuebles patrimoniales, en un legado que pertenece a la ciudad.