Mesas sofisticadas, colmadas de comensales, derroche de champán, vino, ibéricos y mariscos. A veces la Navidad es un poco esto pero, sobre todo, es sinónimo de encuentros, familia y un entorno que nos recuerda o nos lleva a casa. La Tizná podría ser hogar lejos de la nuestra, si se quieren combinar los ágapes de siempre por Navidad con visitas a casas de comida tan entrañables como esta.
Este espacio —a propósito, el mejor restaurante sostenible de todo el país— sacan lustre a su mejor vajilla y embellecerán sus mesas con motivo de estas fechas.
La Tizná, ese templo gastronómico al que llevarías a tu abuela, se convertirá en una apuesta segura en los meses venideros. Guisos que contienen el aroma del hogar con todo el respeto por la tierra, la temporada y los productores.
Donde se pone en valor lo cotidiano y se celebra la Navidad con sobremesas largas y en un entorno encantador que acompaña.
En el proyecto de Mª Ángeles Muñoz Hornillo y José Antonio Barragán se come bien todo el año a base de recetas que se elaboran largo rato y con mimo. Esta Navidad podrás seguir saboreando su gastronomía, sus sabores familiares impresos en cazuelas de gran tamaño, sus vapores y herramientas para acompañar.
La idea es regresar y servir de lugar de encuentro, regalar y celebrar la Navidad con la calidez de casa y un savoir faire culinario de primera.