5 razones por las que el Grinch no podría odiar la Navidad en Sevilla

Hoy en día utilizamos la expresión “eres un grinch” para referirnos a todo ser que detesta cualquier cosa relacionada con la Navidad, pero ser un grinch no es tarea fácil. Para ello debes cumplir una serie de requisitos como:

  • Quejarte de que los escaparates anuncian la Navidad desde noviembre.
  • Criticar la cantidad de luces innecesarias que hay por el centro de Sevilla.
  • Decir que la Navidad fue creada por y para fomentar el consumismo.

El Grinch vivía en una montaña a las afueras de Villaquién, pero, ¿os imagináis que hubiese vivido en la Alameda? Estamos seguro que si fuera así, el Grinch sería un adorable y encantador ser verde, que adoraría la Navidad por estas razones:

 

1. Villaquién vs. Sevilla

Seamos honestos. Villaquién podrá ser un municipio navideño encantador, pero nada puede hacer contra Sevilla y su Giralda, su real Alcázar o su plaza de España. El Grinch no estaría en su montaña aislado, sino que viviría en plena Alameda y estaría todos los días de parranda.

 

2. Los quienes vs. Sevillanos

El Grinch detestaba la Navidad principalmente porque tenía ciertos rifirrafes con los ciudadanos de Villaquién, pero claro, si hubiera tenido que lidiar con los sevillanos la cosa hubiera sido totalmente diferente. Hasta hubiera tenido una pareja sevillana con la que perderse por las calles de la Judería.

 

3. Árbol de Villaquién  vs. Mapping de las Setas

No hay color entre los espectáculos que puede ofrecer Villaquién y los que tiene Sevilla. Mientras que el pueblo ficticio tiene un par de árboles iluminados, en Sevilla tenemos un espectáculo piro-técnico en unas Setas que ya quisiera David el Gnomo.

 

4. Gastronomía de Villaquién vs. Comida sevillana

Está demostrado por la Universidad del Buenpa Ladar que la gastronomía de una zona tiene una repercusión directa sobre el ánimo del individuo. Es por ello que el Grinch sería una persona mucho más vivaracha si probase a diario algunas de nuestras exquisiteces como las espinacas con garbanzos, la pringá o las bravas. ¡Y qué decir de los dulces sevillanos! Ya quisiera Villaquién tener unos pestiños o unos mantecados como los que hay en confiterías de Sevilla.

 

5. Papá Noel vs. La cabalgata de los Reyes Magos

Sus majestades de Oriente nunca visitaron Villaquién, mientras que en Sevilla entran con una cabalgata, que está regular que lo digamos nosotros, pero es que es de las mejores de España. Si el Grinch hubiese visto la pasión que le ponen los niños en coger caramelos (algunos hasta con paraguas invertidos) seguro que hubiera derramado alguna lagrimita de emoción e incluso se habría animado a ser paje de los Reyes Magos.

 

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