Miles de bañistas arriban al litoral andaluz cada verano ante la promesa de arenales infinitos vistiendo sombrillas y neveritas azules. Huelva copa gran parte de sendos visitantes, atraídos por sus extensas playas vírgenes. La de Matalascañas, si bien concurrida y animada, acusa año tras año una significativa pérdida de arena.
En las últimas semanas especialmente estructuras metálicas y zonas rocosas y piedras han quedado expuestas a los bañistas además de una carencia notable de arena.
Más allá de quedarse sin orilla, se trata de un peligro para los usuarios que se dejan caer por sus playas que ha vuelto a causar gran revuelo en redes sociales.
Y es que el asunto de la arena no es una novedad.
En 2024, a la luz de esta situación, el Ayuntamiento de Almonte prohibió el acceso a algunas zonas de baño, realmente peligrosas cuando sube la marea.
A este respecto, el Ministerio de Transición Ecológica ha puesto a disposición los contratos que comprenden la aportación de arena y mejora de los dispositivos de retención de la playa de Matascañas. Una inversión que roza los 5 millones de euros y que se prevé no se ponga en marcha hasta septiembre. En lo que respecta al plazo de ejecución, se estima que las obras se prolonguen cuatro meses.
La escasez de arena que se viene evidenciando en Matalascañas desde hace más de 5 años responde al hundimiento progresivo de los espigones que se instalaran en 1978. El resultado: una sucinta superficie de playa en pleamar.
Por tanto, la remodelación aportaría un recrecimiento de los primeros 50 metros de cada espigón y 700.000 metros cúbicos de arena.
En TikTok proliferan desde las últimas semanas vídeos que muestran situación y alertan a los bañistas potenciales del estado de algunas de las playas afectadas.