Regreso al futuro: Marty McFly en la Sevilla de 2015

Año 1985 en la entrada de mi casa. Estaba volviendo a casa tan tranquilo con Jennifer cuando viene Doc como un loco y me dice que tenemos que ir al futuro porque mis hijos están en problemas. Le avisé que el combustible del DeLorean brillaba por su ausencia y me saltó diciendo  “¿Carreteras? ¡Donde vamos no necesitamos carreteras!”.

21 de octubre de 2015. ¡Bravo Doc! No solo es que hubiera carreteras, sino que además también hay un maldito carril por donde circulan las bicis. Y sí, el DeLorean está en mitad del carril bici y tenemos una horda de personas que nos gritan “¡Irse al carajo!”. No sé dónde está Carajo, pero tengo que encontrar a los desgraciados de mis hijos. Manda narices que no habiendo pasado de los besos con Jennifer tenga ya que estar preocupándome por ser un buen padre.

Le pregunto a Doc si hemos ido a parar a Sudamérica y me contesta que claramente estamos en México y que al parecer el condensador de fluzo es de segunda mano y no tiene incorporada la equipación de “buen aparcamiento”. Intentamos aparcar el DeLorean por la ciudad pero cuando ya habíamos pasado veinte veces por la misma esquina que olía a pescaíto frito, nos topamos con un amable señor con una gorra parecida a la mía que nos hizo sitio a golpes entre un par de coches (aunque para ello tuvo que romperle los faros delanteros).

Nos bajamos del coche y Doc me dice “Respira el aire del futuro, McFly”. Yo por más que lo respiro me parece el mismo que el de hace 30 años pero con el olor de algo que sale del bote de un señor vestido del Ku Klux Klan. Espera, ¿por qué hay tantos y se dirigen a nosotros con esa tenebrosa música? “¡Doc, corre!

Pero es tarde. Uno de los encapuchados me ha cogido. Se quita el capirote y me dice “¿Papá?”. Me cago en la leche. Mi hijo es del Klu Klux Klan. ¿Qué clase de educación futura le voy a dar? Pensaba meterlo en un colegio público, pero visto lo visto va a un internado privado. Mi hijo no da crédito al ver a su padre en México con treinta años menos. Le explico toda la historia y su reacción no es otra que invitarnos a mí y a Doc a conocer a su prometida Macarena por la noche.

Menos mal que estoy en el futuro. No quiero imaginarme cómo será la prometida de mi hijo racista. ¿Será ella también de la secta? ¿Y si es la líder? Me sorprendo más todavía por la noche cuando resulta que la prometida de mi hijo es encantadora, guapa, simpática y tiene unos ojos verdes botella en los que podría hundirme… Mierda. Estoy enamorándome de la novia de mi hijo. ¿Qué me está pasando?

Mientras que yo me debato entre ser un buen padre o un amante fiel veo que Doc se ha subido al escenario y está pegando zapatazos con una mujer que va vestida con un traje de lunares. Macarena me dice que se ha pasado con la manzanilla. No lo entiendo. ¿Desde cuando una fruta hace que te pongas a dar palmas como si estuvieras poseído por Freddy Mercury?

A la mañana siguiente Doc tiene tal resaca que parece haber estado viajando en el DeLorean desde el Paleolítico. Le digo que tenemos que volver al pasado y me dice que él se queda. Maldito México que ha hecho perder la razón a mi compañero y amigo. En fin, habrá que ir volviendo al pasado. Eso sí, tengo claro que voy a adoptar una niña asiática.

(Visited 75 times, 1 visits today)

Tags:

';return t.replace("ID",e)+a}function lazyLoadYoutubeIframe(){var e=document.createElement("iframe"),t="https://www.youtube.com/embed/ID?autoplay=1";t+=0===this.dataset.query.length?'':'&'+this.dataset.query;e.setAttribute("src",t.replace("ID",this.dataset.id)),e.setAttribute("frameborder","0"),e.setAttribute("allowfullscreen","1"),this.parentNode.replaceChild(e,this)}document.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){var e,t,a=document.getElementsByClassName("rll-youtube-player");for(t=0;t