Artistas, nobles y santas: mujeres sevillanas que hicieron historia

La soledad de la Roldana teatro

Fuente de la imagen de portada: obra de teatro La soledad de la Roldana  de la Compañía La Tarasca. Autor: Ramón Bocanegra.

 

Cerrad los ojos y pensad en los nombres de los personajes de la historia sevillana. ¿Alguien ha pensado en alguna mujer? Probablemente a algún lector se le haya venido a la mente la figura de una sevillana, pero por desgracia en los libros de historia (y de prácticamente cualquier asignatura) el rol de la mujer siempre queda en un segundo plano. En Sevilla Secreta queremos hablar de mujeres sevillanas olvidadas de la historia que lucharon por tener el papel en la sociedad que les correspondía, aunque para ello tuvieran que renunciar a su vida. Este es nuestro pequeño homenaje a algunas de ellas:

 

Doña Guiomar

Esta mujer noble del siglo XV, descendiente de reyes, destacó por ser un alma valiente que se hizo valer por sí misma, sin necesidad de ningún hombre. La mayor parte de su vida (y de su fortuna) la dedicó a ayudar a los más desfavorecidos. Además, también aportó los fondos necesarios para la creación de obras civiles, como la restauración de la cárcel, con la que consiguió favorecer las condiciones de vida de los presos. Sus restos descansan junto a sus padres en la Catedral de Sevilla.

Carcel Real de Sevilla
Cárcel Real de Sevilla

 

Luisa Roldán

Más conocida como La Roldana. Luisa era hija del gran escultor Pedro Roldán y aprendió el oficio en el taller de este. Allí conoció a Luis Antonio de los Arcos, de quien se enamoró perdidamente. Pero este amor no era aprobado por Pedro, ya que el enamorado era un artista bastante mediocre. Sin embargo, Luisa no escuchó a su padre y se casó con él. Ella continuó recibiendo trabajos debido a su gran valía como artista, hasta que Sevilla se le quedó pequeña y decidió por ello comenzar una nueva vida junto a su marido en Cádiz, donde trabajó para el cabildo municipal y el catedralicio. Más tarde La Roldanaprimera escultora española registrada, acabaría trabajando para la Corte Española.

La Roldana

 

Santa Ángela de la Cruz

Su gran espíritu moral y su afán por ayudar a los demás, la llevó a entregar su vida a los demás. Este personaje estuvo muy marcado por una trágica infancia, en la que se quedó huérfana a muy temprana edad. Tras trabajar en un taller de calzado e ingresar en el Convento de las Carmelitas Descalzas y en las Hijas de la Caridad en Hospital de las Cinco Llagas,  fundó la Compañía de la Cruz con tres compañeras. A partir de este momento, intensificaría su labor humanitaria, denunciando toda clase de injusticias sociales y ayudando a una población sevillana que sufría una epidemia de viruela. Este ayuda le valió el reconocimiento de todos los grupos sociales de la Sevilla del siglo XIX y ser reconocida como Santa por el Vaticano.

Santa Ángela de la Cruz

 

Doña María de Padilla

Personaje clave en la historia sevillana, fue una noble de familia castellana, cuya vida cambió cuando se dirigía a luchar contra su hermanastro Enrique de Trastámara. En esta expedición conoció a Pedro I de Castilla (también conocido como Pedro el Cruel), quien haría de ella su amante, llegando a ser el amor de su vida por encima de cualquiera de sus matrimonios sucesivos.

Maria de Padilla

El primer matrimonio del Rey fue con Blanca de Borbón por cuestiones dinásticas, pero hicieron falta sólo dos días para que dejara en la estacada a la Reina y se marchara con María, que estaba embarazada de su primera hija. Por si fuera poco, Pedro I trató a María como si fuera su legítima esposa y concedió cargos de importancia a la familia Padilla. El abandono de Blanca de Borbón propició que Pedro I fuera excomulgado, pero este estaba dispuesto a sacrificar su imagen por el amor de su vida.

Pedro el Cruel

María de Padilla nunca dejó de amarlo. Ni siquiera cuando se casó con Doña Juana de Castro, con la que consiguió la nulidad de su matrimonio con Blanca de Borbón. María de Padilla fundó un convento en el que prometió esperarle. Don Pedro llegó a envenenar a Doña Blanca, con tal de pasar su vida junto a María. Sin embargo, cuando tuvieron un cuarto hijo (el único varón) ella falleció. El Rey organizó unos funerales de Estado al margen de la ley, alegando falsamente que se había casado con María en secreto y que sus dos matrimonios anteriores eran nulos. Así, Doña María se convirtió en la única reina de la historia española, que lo fue a título póstumo. Su cuerpo y el de su amado permanecen juntos en la Capilla de los Reyes de la Iglesia de Santa María en Sevilla.

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  • Salva Martín

    ¡Interesantísimo artículo! Para próximos artículos que escribas te recomiendo a hablar de Catalina de Rivera, muy importante para la ciudad.

    Te recomiendo las investigaciones de Ana Aranda Bernal, que trabaja mucho sobre el mecenazgo de la mujer en la Edad Moderna y la Edad Media.

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